Sexo anal: cómo hacerlo bien, mitos y por qué puede ser placentero

Publicado en10 meses hace

“Por mi culo ni el bigote de una gamba… ¿seguro?”

En muchas reuniones siempre sale el mismo tema. Y cuando hay hombres presentes, casi siempre alguno suelta la frase: “Por mi culo ni el bigote de una gamba” o el clásico “Eso es puerta de salida, no de entrada”.

Y yo sonrío, porque lo entiendo: es un tabú muy instalado. Además, existe todavía esa percepción de que el sexo anal es algo que tenemos que hacer nosotras, las mujeres, como si fuese una obligación para cumplir la fantasía masculina: lo morboso, lo prohibido, lo que se ve en el porno.

Pero también les digo: eso no es más que un mito. El ano no entiende de géneros, y mucho menos de prejuicios. Es una zona erógena más, con un potencial enorme de placer, tanto para mujeres como para hombres

¿Es malo el sexo anal o realmente es bueno?

Lo primero que hay que entender es que el ano no se lubrica de forma natural y que está rodeado de músculos diseñados para cerrar, no para abrir. Eso significa que necesita tiempo, estimulación y paciencia para relajarse.

Si se fuerza, duele y se corre el riesgo de pequeñas lesiones. Por eso el sexo anal no se improvisa: se prepara. Y la preparación empieza hablando. Hay que acordar qué se quiere probar, qué no, cómo se va a parar si algo incomoda.

Conclusión: no es malo el sexo anal si se hace bien. Puede ser muy bueno y placentero, siempre que haya preparación, higiene, lubricación y consentimiento.

¿A las mujeres les gusta el sexo anal?

Todavía existe la idea de que el sexo anal es “algo que las mujeres tienen que hacer” para satisfacer al hombre. Pero la realidad es que el placer anal no entiende de géneros.

Algunas mujeres lo disfrutan muchísimo y otras no tienen ningún interés. Ambas posturas son igual de válidas. La clave está en el consentimiento, en no forzar nunca y en hablarlo con la pareja.

El ano es una zona erógena que puede aportar orgasmos muy intensos, pero solo si la persona receptora lo desea y se siente cómoda.

El sexo anal en los hombres: tabú o placer real

Aquí en nuestro país sigo escuchando mucho lo de “por ahí no” o “eso es salida, no entrada”. Y yo siempre les digo: precisamente por eso deberíamos hablarlo más.

Porque el sexo anal no es “solo para mujeres”. La estimulación anal en los hombres puede ser intensísima, ya que a través de ella se accede a la próstata, ese famoso punto G masculino.

No se trata de perder masculinidad, sino de abrirse a otra manera de sentir placer. Y si no se quiere probar, perfecto: nadie obliga. Pero el rechazo automático muchas veces no nace del cuerpo, sino del prejuicio.

 

Consejos prácticos para disfrutar del sexo anal con seguridad

Higiene y preparación básica

En cuanto a la higiene, basta con lavar la zona con agua templada y jabón neutro. Algunas personas prefieren hacerse una ducha anal suave, siempre con moderación.

Si se usan dedos, uñas cortas y limpias. Y muy importante: lo que entra en el ano no debe ir directo a la vagina sin limpiar o cambiar el preservativo, para evitar infecciones.

La importancia del lubricante

La lubricación aquí no es opcional: es imprescindible. Hay que usar lubricante generosamente, tanto en la zona como en lo que se vaya a introducir, y reponer tantas veces como haga falta.

Posiciones recomendadas para empezar

La persona receptora debe sentirse cómoda y relajada. Puede ser boca abajo con una almohada bajo la pelvis, de lado o a cuatro patas. No importa la postura perfecta, importa la comodidad y la comunicación.

Protección y salud sexual

Siempre protección: preservativo en la penetración y en los juguetes, cambiándolo si se pasa de anal a vaginal. En el sexo oral-anal se puede usar un campo de látex o un preservativo abierto. Y, por supuesto, hablar de salud sexual sin vergüenza.

Juguetes sexuales para iniciarse en el sexo anal

Para quien quiera explorar, existen juguetes que ayudan a iniciarse y a disfrutar con seguridad:

Regla de oro: base ancha para seguridad, mucho lubricante y paciencia.

Aftercare: cómo cerrar la experiencia positivamente

El juego no termina al retirar el pene o el juguete. Conviene hacerlo con calma, limpiar suavemente, hidratar si hace falta y, sobre todo, dedicar un tiempo al aftercare: abrazar, hablar, reírse juntos.

Cerrar la experiencia de manera positiva es tan importante como empezar bien.

Conclusión

El sexo anal no es para ella o para él. Es para quienes quieran compartirlo. Con comunicación, higiene, lubricación y confianza, puede convertirse en una de las experiencias más intensas de la intimidad.

Y la próxima vez que alguien diga “por mi culo ni el bigote de una gamba”, yo les recordaré que el placer no tiene género; lo que tiene son prejuicios.

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