Cómo subir el Libido Sexual después de los 40: ¿Qué es lo que está pasando?

Publicado en7 meses hace

A muchas mujeres y también a muchos hombres de nuestra generación —baby boomers y generación X— nos ocurre algo curioso a partir de los 40. La típica frase de “ya no puedo como antes” aparece cada vez más tarde. Y no es casualidad.

Quienes tenemos esta edad, en realidad nos sentimos 10, 15 o incluso más años más jóvenes. Estamos activos, hacemos deporte, cuidamos nuestra alimentación, nos mantenemos mentalmente despiertos y la edad ha dejado de ser un límite para convertirse en un simple número.

El estilo de vida ha cambiado mucho respecto a generaciones anteriores.

Peeeero…

¿Y la vida sexual a partir de los 40?

¿Por qué tantas personas empiezan a preguntarse cómo subir el libido sexual justo en la mitad de la vida?
En pleno momento de intensidad familiar, laboral, emocional y relacional, algo empieza a moverse.

Hay un factor clave del que a menudo nos olvidamos.
Uno silencioso.
Que aparece y desaparece.
Que va y viene.
Y que muchas veces no sabemos ni cómo nombrar.

Las hormonas

Desde el punto de vista médico, a partir de los 40 se producen cambios hormonales reales en ambos sexos.

Desde el punto de vista médico, a partir de los 40 se producen cambios hormonales reales tanto en mujeres como en hombres, y estos cambios influyen directamente en el deseo sexual.

En las mujeres, los niveles de estrógenos y progesterona comienzan a descender de forma progresiva, dando paso a la perimenopausia. Este proceso puede afectar a la lubricación vaginal, a la sensibilidad íntima, al descanso y a los niveles de energía, lo que repercute directamente en la libido.

En los hombres, aunque el proceso suele ser más lento, la testosterona también empieza a disminuir poco a poco. Esto puede traducirse en menor deseo sexual, cansancio, cambios de humor o dificultades en la erección. No ocurre de golpe ni igual en todos, pero sí lo suficiente como para notarlo.

Y aquí viene algo clave que muchas veces no se explica bien:

Estos cambios hormonales no afectan solo al cuerpo, afectan también al bienestar emocional.


La sexualidad vive en ese equilibrio delicado entre cuerpo y mente. Por eso, el deseo sexual después de los 40 no siempre desaparece. A menudo se vuelve irregular. Aparece y se va. Un vaivén que desconcierta y puede generar frustración, inseguridad o incluso culpa.

Entender cómo influyen los estrógenos y la testosterona ayuda a dejar de pensar que “algo va mal” y a comprender que estamos ante un proceso fisiológico normal.
Un proceso que se puede acompañar, cuidar y mejorar.

Porque no estamos peor que antes.
Estamos en otra etapa.
Y cuando dejamos de luchar contra el cuerpo y empezamos a escucharlo, la sexualidad también encuentra nuevas formas de expresarse.

Tratamientos para cuidar la salud sexual y el deseo después de los 40

Cuando se habla de cómo subir el libido sexual, es fundamental aclarar algo desde el inicio:

no existe una única solución válida para todo el mundo. El abordaje debe ser siempre individual, respetuoso con el momento vital de cada persona y, sobre todo, sin prisas.

Desde el punto de vista médico, en algunos casos las terapias hormonales pueden ser una opción. El uso de estrógenos en mujeres o testosterona en hombres puede ayudar cuando existe un déficit claro y está bien indicado por un profesional. No es para todo el mundo ni es la primera respuesta automática, pero en determinadas situaciones puede marcar una diferencia real.

En las mujeres, por ejemplo, los estrógenos vaginales se utilizan con frecuencia para aliviar la sequedad, la sensación de fragilidad o el dolor durante las relaciones sexuales. Y aquí quiero subrayar algo importante:
cuando el cuerpo deja de sentir molestia, muchas veces el deseo vuelve sin necesidad de forzarlo.

Para quienes prefieren opciones más naturales, existen complementos con ingredientes como maca, ginseng o damiana, que pueden actuar como apoyo. No son fórmulas milagro, pero en algunos casos ayudan, siempre que se utilicen con criterio y, mejor aún, con asesoramiento profesional.

En los hombres, los tratamientos para la disfunción eréctil suelen centrarse en mejorar la circulación sanguínea. Pero, por experiencia, sé que quedarse solo en lo físico es quedarse corto. El estrés, la presión por “funcionar”, los problemas de pareja o una autoestima tocada influyen muchísimo más de lo que se suele admitir.

Por eso, la terapia sexual o el acompañamiento psicológico pueden ser herramientas muy potentes. A veces no se trata de hacer más, sino de entender mejor qué está pasando. La combinación de tratamiento médico y apoyo emocional suele ser, con diferencia, la opción más eficaz y duradera.

El papel del estilo de vida en la libido y la sexualidad en la madurez

Si hay algo que marca la diferencia a partir de los 40 es el estilo de vida.
No como castigo ni como obligación, sino como forma de cuidado.

El ejercicio regular mejora la circulación, la energía y la conexión con el propio cuerpo. Y sentirse bien en el cuerpo influye directamente en cómo vivimos la sexualidad. No hablamos de machacarse, sino de moverse con constancia.

La alimentación también cuenta, y mucho. Comer de forma equilibrada ayuda a estabilizar el sistema hormonal, algo clave cuando los niveles de estrógenos o testosterona empiezan a cambiar. Vitaminas, minerales y grasas saludables no solo sostienen la salud general, también el deseo y la respuesta sexual.

Y luego está el gran olvidado: el estrés.

El estrés crónico eleva el cortisol, y el cortisol es uno de los mayores enemigos del deseo. Cuando el cuerpo está en alerta constante, relajarse y disfrutar se vuelve complicado.

Prácticas como la respiración consciente, el yoga, la meditación o simplemente bajar el ritmo no son un lujo: son una base real para una vida sexual más plena.

En resumen

Cuidarse por fuera y por dentro no es solo una cuestión de salud general.
Es una forma de seguir disfrutando del placer, la conexión y la intimidad también en la madurez.

- Dina

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